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Salud y fitness organizacional

Por Ximena Jiménez - Monday 25 June, 2018


Hace un par de semanas comencé mi entrenamiento para correr la maratón de Santiago en abril próximo. Será la primera maratón que corra en mi vida y mi meta será la maratón completa (42k).

No se imaginan como estoy disfrutando estas semanas de entrenamiento, que incluyen buena alimentación, descanso, ejercicio y sesiones de entrenamiento específicas. No sólo porque me siento muy bien, sino también porque me recordaron lo importantes que son la salud y el estado físico (fitness) para un óptimo desempeño y.… porque me motivaron a escribir este artículo.

“The first wealth is health” ~ Ralph Waldo Emerson

Que importante y primordial es tener salud en nuestra vida. Sin ella no podemos desempeñarnos adecuadamente en otros ámbitos. Y a mí me gusta entender la salud no sólo como la “ausencia de enfermedad”, sino también como el estado general de nuestra condición física…

“To keep the body in good health is a duty… otherwise we shall not be able to keep our mind strong and clear.” ~ Buddha

Nuestra condición física es determinante de lo que somos o no capaces de hacer. La fortaleza y flexibilidad de nuestro cuerpo define cuan bien equipados estamos para enfrentar nuestros desafíos físicos e intelectuales.

Salud + condición física = desempeño

Es una simple ecuación, que es real tanto a nivel individual como desde una perspectiva organizacional, pues toda organización es un sistema que también cuenta con un estado de salud y un nivel de condición física que determinan su desempeño.

Sobre este tema se ha investigado y escrito mucho y los ejecutivos y directivos están cada vez más conscientes de la importancia de estos elementos en el éxito de las empresas que dirigen.

¿Pero qué determina la salud y la condición física de una organización?

Existen muchas escuelas, modelos y teorías que abordan este tema, pero el modelo que personalmente más me gusta para evaluar y entender el desempeño organizacional (salud + fitness), por su simpleza, claridad y coherencia es el desarrollado por Colin Price y Thomas Keller (Beyond Performance – McKinsey & Company).

Este modelo establece que el desempeño de una organización será el resultado de:

1) Su capacidad de establecer y entregar una clara dirección a los esfuerzos y recursos organizacionales y de alinear a la organización hacia esos objetivos,

2) Su capacidad de ejecutar adecuadamente las acciones conducentes hacia la dirección definida, y

3) Su capacidad de renovarse y adaptarse a los cambios que surjan tanto internamente como en el entorno.

Súper simple: Tener un objetivo claro, comunicarlo adecuadamente, movilizar a la organización, reunir los elementos necesarios para llevarlo a cabo y tener la flexibilidad de adaptarse y la resiliencia para levantarse cuando sea necesario.

Pero, si bien entender esta definición conceptual es simple, aplicarla a una empresa para evaluar su nivel de salud y fitness organizacional y, más aun, actuar al respecto no es tarea fácil. Son muchas las variables que actúan en esta ecuación…

Para facilitar este entendimiento, Keller y Price resumieron esta multiplicidad de variables en 9 elementos:

Dirección: ¿Contamos con un objetivo claro? ¿Una estrategia bien definida?

Liderazgo: ¿Tienen nuestros líderes la capacidad de guiar, movilizar e inspirar los esfuerzos de la organización para alcanzar esos objetivos?

Cultura y valores: ¿Permiten nuestra cultura y valores organizacionales movernos hacia los objetivos definidos?

Responsabilización: ¿Están nuestros roles y responsabilidades claramente definidos? ¿Nos sentimos responsables, individualmente y como equipos, sobre los resultados que alcanzamos?

Coordinación y control: ¿Permiten nuestra estructura organizacional, procesos, sistemas y herramientas, ejecutar los objetivos definidos de forma adecuada?

Capacidades: ¿Contamos con las capacidades organizacionales e individuales para alcanzar los objetivos definidos?

Motivación: ¿Nos sentimos motivados, individualmente y grupalmente, para trabajar hacia los objetivos definidos?

Orientación externa: ¿Cuan abiertos al entorno externo estamos? ¿Estamos demasiado centrados en nosotros mismos, perdiendo de vista a clientes, competidores, socios, etc.?

Innovación: ¿Tenemos la capacidad como organización de generar un flujo constante de ideas de mejora interna y de innovar?

Todos estos elementos pueden ser observados, evaluados y ajustados a través de distintas herramientas, técnicas y acciones.

En mis años asesorando a distintas empresas en diversos desafíos de gestión, he incorporado, en la medida de lo posible, una mirada al estado de salud y físico de mis clientes en mi proceso de diagnóstico, para poder ayudarlos a resolver sus desafíos de gestión de forma coherente. Pues, así como con el cuerpo humano, un síntoma (fiebre, tos, dolores, etc.) puede tener muchísimas causas (desde simples cuadros virales hasta enfermedades más graves y a veces incurables), en las organizaciones los síntomas (caída en ventas, elevados niveles de rotación de personal, entropía, pérdida de clientes, etc.) también pueden tener distintas causas (una o varias o una mezcla de muchos factores), por lo que las respuestas o soluciones nunca son estándar ni toleran recetas predefinidas.

A modo de ejemplo: Un elevado nivel de rotación de personal puede ser la consecuencia de un proceso de reclutamiento mal llevado a cabo (como uno de mis clientes alguna vez sugería) o puede ser la consecuencia de debilidades más profundas como falta de un norte claro, informalidad, carencia de sentido de pertenencia en el personal, estrés en la operación y debilidades en liderazgo (como finalmente entendimos).

Si nos hubiéramos concentrado solamente a diseñar un proceso de reclutamiento “mejor”, probablemente no hubiéramos movido mucho el marcador del nivel de rotación de personal y solamente habríamos perdido tiempo y esfuerzo.

Yo siempre recomiendo que las empresas revisen de forma periódica su estado de salud y fitness, no sólo ante la presencia de “enfermedad” (algún síntoma claro), sino también para adelantarse a posibles ajustes que la organización requiera para poder enfrentar sus desafíos adecuadamente.

Yo me considero una persona sana y que goza de muy buen estado físico, pero no cabe duda que mi condición actual no me permitirá completar los 42k si no me preparo adecuadamente.

Lo mismo pasa con las empresas… Puede que hoy estén sanas y con el estado físico adecuado para su realidad actual, pero esta realidad muy probablemente cambiará y requerirá de ajustes en alguno o varios de los elementos antes mencionados para poder mantener un nivel de desempeño saludable en el largo plazo.

Los invito a no esperar la presencia de “enfermedad” para evaluar su estado de salud organizacional. Les sorprenderá lo mucho que lograrán conocer sobre sus empresas y el impacto que este conocimiento tendrá en la coherencia y efectividad de sus decisiones y en su nivel de desempeño.

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  1. Sobre el autor:

    Ximena Jiménez

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